En el ruedo del chantaje
tu falsa estocada de muerte
cubrió de olvido la faena
vestido de mugre y ocre
ningún olé por el maestro.
A la vera del callejón
hice charcos en la arena
hasta quise morir en las tablas
torpe espada fue la tuya
que lejos de tu intención
consiguió enseñarme el albero.
Y si el tiempo no lo impide
viviré 1000 tardes de gloria
sin tu nombre en el cartel
y desde el tendido de sol
llegaré hasta la puerta grande
y auparé con mi nueva vida
a aquellos que sí la sepan abrir.
ÁTOMOS
Hace 11 horas