Me declaré adicta a su sal,
guardé en el congelador
un frasco lleno de lágrimas
junto a el pollo y la menestra.
Pero hay tardes de domingo
que huelen a palomitas.
Noches de cualquier día
serenas y sorprendentes.
Mañanas de café con luz,
días sin penas ni laberintos.
Si la vida se pone fácil
anulo hoy mi declaración
si ya sabe bien como está.
no mas vinagre ni sal.
5 de abril de 2025
Hace 22 horas